El escritor académico
May 15, 2008
5. El escritor académico.
El escritor académico carga con una desdicha: no tiene nada que contar.
Es el one hit wonder de la literatura, vive de sus viejas glorias. Después de un golpe creativo, o de suerte, algo le sucedió, nadie lo sabe. El prestigio que le dio este fugaz éxito lo llevó a la academia. Es maestro de escritura creativa o da talleres literarios.
Es un mago del bluff, con frecuencia habla de autores famosos como si fueran sus grandes amigos.
Le gusta beber de lo bueno, y uno no distingue una charla de café de sus clases.
Él es quién trunca la carrera del escritor amateur, por envidia de que los años se fueron, por impotencia.
Algunas noches el escritor académico toma la pluma, entonces se hace autoboicot, se recita a sí mismo su cátedra sampleada entre el silencio de su habitación.
Es una de las mas incómodas situaciones de un escribiente.
Si es gay, quizá porte un foulard satinado. Si es machón estilo Hemingway, paleará esta frustración en la cama con algunas alumnas cuarentonas.
El escritor académico posee una colección multiforma de montblancs para corregir los trabajos de otros.
Tiene suscripciones a varios diarios que cada mañana llegan puntualmente a la puerta de su casa, mismos que apila formando una torre en su cocina. Se dice ya sin tiempo para leer, preocupado por el futuro de la literatura.
Al igual que Wolfe asegura que la novela ha muerto, su carrera hace ya muchos años terminó.