La garra de Bradbury

May 27, 2008

…si me pidiesen que nombrara los elementos más importantes del carácter de un autor, aquello que da forma a su material y lo impele hacia donde quiere ir, sólo podría advertirle que pusiera atención a su garra, que se fijara en su entusiasmo.
-Ray Bradbury-

Ahora recién entiendo el roll que juega la parte anímica del autor en la creación de cualquier obra.
Para ambos polos, la garra de la que habla Bradbury es la misma para denunciar una injusticia que para nombrar lo sublime.
Esa garra es fuerza, es energía. Es el haber conquistado algo.
Quizá por eso los bandazos de temáticas en los autores, por eso del negro al blanco, todo es la forma en cómo el autor está percibiendo su entorno.
Ayer hablábamos de Volpi, yo lo califiqué de escritor mediocre.
Wulf decía que lo que le gustaba era que se informaba muy bien para escribir sus novelas.
Aquí lo que pienso.
El acompañar un texto con ciertos elementos del mundo real no es otra cosa que un recurso ya muy gastado para darle verosimilitud al texto.
Por eso inicialmente hablé de mediocridad, no concibo la literatura como una recreación de xerox de un pasaje histórico.
La verdadera creación literaria, parte de otras cosas, no importa mucho ni en dónde se sitúe, ni esos elementos que descalzan al texto, me refiero a citar cosas enciclopédicas para darle ¿qué?…¿profundidad?…¿un carácter histórico a la novela?
Creo que debido a este elemento tan primario es que Volpi es Volpi y Rulfo es Rulfo, sólo por citar el primer buen autor que se me vino a la cabeza.
Y si hablamos de la garra que menciona Bradbury, la garra de Volpi me entristece muchísimo para un autor nacido en 1968…¿Qué universo puede cargar consigo un autor de casi 40 años de edad?…estoy a punto de llorar de lamentación porque los libros de volpi me hablan de un autor que pareciera creado en incubadora, a eso me refiero, a una cosmovisión que a mi forma de ver las cosas es lo que hace que los libros trasciendan a sus autores.
Ésta es la garra de Bradbury, la que muestra estas palabras con las que hablo y doy elementos más allá del simple “me gustó” sobre otro colega Autor.
Volpi y yo, somos contemporáneos. Si en un futuro se hace una antología por generación, ambos estaremos en el folder de autores nacidos en los 60.
Esta misma garra, es la que me empecina a ser completamente diferente a Volpi, ¿y saben qué?
Este pequeño ejercicio ya lo logró.

5. El escritor académico.
El escritor académico carga con una desdicha: no tiene nada que contar.
Es el one hit wonder de la literatura, vive de sus viejas glorias. Después de un golpe creativo, o de suerte, algo le sucedió, nadie lo sabe. El prestigio que le dio este fugaz éxito lo llevó a la academia. Es maestro de escritura creativa o da talleres literarios.
Es un mago del bluff, con frecuencia habla de autores famosos como si fueran sus grandes amigos.
Le gusta beber de lo bueno, y uno no distingue una charla de café de sus clases.
Él es quién trunca la carrera del escritor amateur, por envidia de que los años se fueron, por impotencia.
Algunas noches el escritor académico toma la pluma, entonces se hace autoboicot, se recita a sí mismo su cátedra sampleada entre el silencio de su habitación.
Es una de las mas incómodas situaciones de un escribiente.
Si es gay, quizá porte un foulard satinado. Si es machón estilo Hemingway, paleará esta frustración en la cama con algunas alumnas cuarentonas.
El escritor académico posee una colección multiforma de montblancs para corregir los trabajos de otros.
Tiene suscripciones a varios diarios que cada mañana llegan puntualmente a la puerta de su casa, mismos que apila formando una torre en su cocina. Se dice ya sin tiempo para leer, preocupado por el futuro de la literatura.
Al igual que Wolfe asegura que la novela ha muerto, su carrera hace ya muchos años terminó.