Estoy solo. Uno siempre está solo.
Subí el volumen a la música como si al hacerlo, ese movimiento de girar el botón hacia el lado derecho, al mismo tiempo me transportara lejos.
En realidad no deseaba estar lejos: soy feliz aquí.

–¿No crees que vives como dentro de una película? -me dije.
–Sí, pero por momentos siento que se trata de una de bajo presupuesto. -me respondí
Es como si la producción necesitara un auto de lujo y sólo se pudiera utilizar el viejo compacto del director.
Una producción limitada, no necesariamente de recursos.

¿Es acaso un cliché, que el mexicano tiene mucho ingenio que puede armar un satélite con un chicle y unos popotes?
…y desde ahí….
hasta las condiciones idílicas que no ideales para que un escritor escriba.

Entrevista

–Sr. Vaddy, ¿Cuáles son las condiciones optimas para crear, para lograr escribir con esa garra de la que habla Bradbury?

–Se podría pensar que…bueno generaciones anteriores creen que lo optimo es estar en un café en Montparnasse. Recuerdo a un joven que en una fiesta de cine me dijo que a él le gustaría escribir dentro de una capsula de esas que son hoteles de paso en Japón.
Pensé que sería algo incómodo.
Usted puede ver las condiciones en las que yo escribo. Aquí mismo puede verlo, mire asómese por esa ventana. Eso que ve usted allá no son tanques de gas, son cabezas de ganado pastando, y eso, ¿Qué me dice de eso?, señorita. Todas las mañanas pasan por aquí todas esas aves en equipo, dan vueltas sobre mi Lodge y luego siguen su camino hacia el norte. ¿Sabe la variación de la temperatura entre aquí en donde estamos y allá afuera?
16.5 grados.
Dentro, como puede ver pues lo tengo todo. Un bar, sería un mentiroso si le dijera que el alcohol no tuviera importancia en la creación de mis libros.
En alguna ocasión una reportera como usted dijo que mi estudio se parecia al de Hemingway. Y aunque llegué a estar en Cuba en esa última etapa de locura del Sr H, su estudio era muy distinto. Mi estudio es inoloro y el único pelo que hay aquí es el de mi cabeza pensante. En cambio el Sr. H tenía pelo de 13 animales muertos, cabezas completas colgadas sobre las paredes.
Los muebles igualmente juegan un papel importante. Sí usted pega su hermosa nariz de 4 mil dolares podrá percibir un olor a petroleo y no es que mi asistente los unte todas las mañanas con aceite. Ese olor es la impregnación del combustible de los pozos petroleros sobre los encinos que existían en los años 60 en el sur de Texas en donde fueron fabricados estos 4 escritorios que tengo aquí.
Me gustaría que se olvidara de todas estas banalidades sobre las condiciones optimas para escribir. Aun ni siquiera le muestro el maletín con mis plumas fuentes.
¿Sabe qué?…usted no tiene idea de lo que un escritor necesita para escribir.
Lo que se necesita y es lo que quiero que escriba en su reportaje para que las jóvenes promesas lo lean, no son escritorios pesados, ni vistas, ni alcohol de convento; se necesita algo más que eso.
Para escribir se necesita ser un romántico, señorita, como un poeta, sólo siendo un romántico el escritor podrá despojarse de todas estas bonitas cosas que no sirve para un carajo, no sirve para maldita cosa cuando uno intenta en medio de la noche poder escribir algo que valga la pena, algo diferente…

El teléfono suena, el Sr Vaddy tiembla.
Contesta.

–mañana, hasta luego –responde.
Ya no sé que le estaba diciendo. Bueno.
Ponga por favor que las condiciones optimas para escribir son la soledad…así que si me disculpa la dejo en compañia de mi asistente que también escribe, es su primer novela y seguro tendrá cosas muy interesantes que comentarle.
Hasta luego.

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La garra de Bradbury

May 27, 2008

…si me pidiesen que nombrara los elementos más importantes del carácter de un autor, aquello que da forma a su material y lo impele hacia donde quiere ir, sólo podría advertirle que pusiera atención a su garra, que se fijara en su entusiasmo.
-Ray Bradbury-

Ahora recién entiendo el roll que juega la parte anímica del autor en la creación de cualquier obra.
Para ambos polos, la garra de la que habla Bradbury es la misma para denunciar una injusticia que para nombrar lo sublime.
Esa garra es fuerza, es energía. Es el haber conquistado algo.
Quizá por eso los bandazos de temáticas en los autores, por eso del negro al blanco, todo es la forma en cómo el autor está percibiendo su entorno.
Ayer hablábamos de Volpi, yo lo califiqué de escritor mediocre.
Wulf decía que lo que le gustaba era que se informaba muy bien para escribir sus novelas.
Aquí lo que pienso.
El acompañar un texto con ciertos elementos del mundo real no es otra cosa que un recurso ya muy gastado para darle verosimilitud al texto.
Por eso inicialmente hablé de mediocridad, no concibo la literatura como una recreación de xerox de un pasaje histórico.
La verdadera creación literaria, parte de otras cosas, no importa mucho ni en dónde se sitúe, ni esos elementos que descalzan al texto, me refiero a citar cosas enciclopédicas para darle ¿qué?…¿profundidad?…¿un carácter histórico a la novela?
Creo que debido a este elemento tan primario es que Volpi es Volpi y Rulfo es Rulfo, sólo por citar el primer buen autor que se me vino a la cabeza.
Y si hablamos de la garra que menciona Bradbury, la garra de Volpi me entristece muchísimo para un autor nacido en 1968…¿Qué universo puede cargar consigo un autor de casi 40 años de edad?…estoy a punto de llorar de lamentación porque los libros de volpi me hablan de un autor que pareciera creado en incubadora, a eso me refiero, a una cosmovisión que a mi forma de ver las cosas es lo que hace que los libros trasciendan a sus autores.
Ésta es la garra de Bradbury, la que muestra estas palabras con las que hablo y doy elementos más allá del simple “me gustó” sobre otro colega Autor.
Volpi y yo, somos contemporáneos. Si en un futuro se hace una antología por generación, ambos estaremos en el folder de autores nacidos en los 60.
Esta misma garra, es la que me empecina a ser completamente diferente a Volpi, ¿y saben qué?
Este pequeño ejercicio ya lo logró.

5. El escritor académico.
El escritor académico carga con una desdicha: no tiene nada que contar.
Es el one hit wonder de la literatura, vive de sus viejas glorias. Después de un golpe creativo, o de suerte, algo le sucedió, nadie lo sabe. El prestigio que le dio este fugaz éxito lo llevó a la academia. Es maestro de escritura creativa o da talleres literarios.
Es un mago del bluff, con frecuencia habla de autores famosos como si fueran sus grandes amigos.
Le gusta beber de lo bueno, y uno no distingue una charla de café de sus clases.
Él es quién trunca la carrera del escritor amateur, por envidia de que los años se fueron, por impotencia.
Algunas noches el escritor académico toma la pluma, entonces se hace autoboicot, se recita a sí mismo su cátedra sampleada entre el silencio de su habitación.
Es una de las mas incómodas situaciones de un escribiente.
Si es gay, quizá porte un foulard satinado. Si es machón estilo Hemingway, paleará esta frustración en la cama con algunas alumnas cuarentonas.
El escritor académico posee una colección multiforma de montblancs para corregir los trabajos de otros.
Tiene suscripciones a varios diarios que cada mañana llegan puntualmente a la puerta de su casa, mismos que apila formando una torre en su cocina. Se dice ya sin tiempo para leer, preocupado por el futuro de la literatura.
Al igual que Wolfe asegura que la novela ha muerto, su carrera hace ya muchos años terminó.

El escritor amateur

May 14, 2008

4. El escritor amateur
El escritor amateur está en el ajo, tiene toda una trayectoria por delante.
Ávido de conocimiento pasa gran parte de su tiempo en caféterias y tertulias bohemias.
No baila mucho, prefiere la charla. Posee ya cierto bagaje cultural para citar autores que quizá no lea nunca, pero los cita.
Reclama un espacio en la cultura local, lo merece porque será grande, se piensa.
Su escritura en sus inicios está marcada por la honestidad. Es puro corazón el prospecto.
Tiene las fallas propias de quien comienza, es normal que inicie copiando estilos de autores a quien admira.
Desgraciadamente su mentor, el escritor académico, lo desdeña y minimiza y suele acabar con esa frescura.
Los afortunados que sobrepasen está étapa con éxito, verán quizá 10 o 15 años más tarde su primer novela, CORTA.
El escritor amateur viste como estudiante de izquierda, no gasta mucho en guardaropa, prefiere guardarlo para sus futuros viajes o para la bohemia.

Ashley – The Dodos

3. El escritor encumbrado
Ha obtenido ya todos los galardones, por supuesto es premio Nobel. Con 80 años en su existir no podía ser de otra forma, llegar ahí se lleva su tiempo.
Ningún crítico habla mal del encumbrado, sus premios lo respaldan.
Lo interesante de él es su forma de ver la vida, algunos toman lo que les queda como unas vacaciones perennes.
Es casi un requisito que tenga sus memorias, escritas por él mismo o por alguien de su confianza.
La última tendencia del escritor encumbrado es quizá, la de despotricar contra el stableshment, todo lo contestatario que no fue durante su trayectoria literaria, lo es en sus años maravillosos de encumbramiento.
Sobre su literatura puedo decir que si bien no gusta a todos, se lee más por su fama y prestigio, vamos es un Nobel no un canónico.
Los premios y eventos sociales lo han depurado mucho en cuanto a vestimenta; elegancia y sencillez es su sello.

…me gusta Cannetti…cuestiono a Paz…de mujeres con actitud: Lessing.

Qué nunca se lo den a Fuentes, él pertenece a otra categoría…es el ilustrado

El escritor ilustrado

May 11, 2008

2. El escritor ilustrado. Generalmente adquiere su formación inicial vía un colegio religioso, franciscano o lasallista.
Lector de grandes ligas desde los 8 años, comienza a preferir vivir dentro de un libro que en el mundo exterior.
Obtiene premios y reconocimientos a temprana edad.
Su escritura se caracteriza por citas o referencias tomadas de todas aquellas enciclopedias que tiene. Sus experiencias en sitios físicos reales son al estilo guía de Michellin.
Temas históricos, de época, es algo que siente le da más profundidad a su narrativa.
Este tipo de escritores sube como golpe de martillo de feria, alto, altísimo: luego sólo se desploma y ya no puede lograrlo una vez más.
Si bien la hechura de sus textos es cuidada, es igualmente pasteurizada y jamás alcanzará el sello de artesanal o selecto: esta hecho para las masas pseudoletradas.
El ocaso del escritor ilustrado comienza cuando acepta una chamba de líder cultural en alguna dependencia del estado.
Algunos dejan de escribir, otros, lo siguen haciendo sin ya siquiera una razón, al estilo diario de quinceañera.
Físicamente , se viste muy mal: formal, pero de mal gusto.

…no sé que tengo en contra de esta clase de pelmazos, tal vez sean los martillazos de feria o el odio a una madre que igualmente me metió a un colegio de padres salesianos.

El escritor sombra

May 10, 2008

Con frecuencia me detengo a pensar en la escritura. Leo otros blogs y mientras lo hago repito: de qué estás hecho.

Veo la diferencia entre reflexión, crítica y verdadera creación.

Hoy es un día soleado, he salido al jardín a caminar y reflexiono sobre esto. Mientras paseo, puedo sentir el pasto húmedo y crecido. El Sol que apenas comienza a tomar fuerza. A lo lejos en la entrada tirados, dos pitbull de pelea que cuidan mi casa. A uno de ellos le sangra una pata; se ha roto una uña completita, me mira, no experimenta dolor alguno, me mancha el pantalón al brincarme con ímpetu.
Al verlo pienso en la fuerza, no en la del perro sino en la mía para lograr marcar con furia lo que escribo, no quiero que mis textos sean como trapos blandengues, ni como pañuelos incorpóreos.
Si quisiera definir mi estilo…oh dios…qué perdida de tiempo…

Voy a hacer un manual de perfiles de escritores de acuerdo a sus textos.

1. El escritor sombra. Es aquel cuyo físico no lo ayuda nada, mucho menos su personalidad, es una sombra entre la gente. Entonces escribe porque cree tener un punto de vista particular. Lo primero que escribe son verdaderos tamales de letra, cebo, nada. Habla de un mundo raro pero y trivial.
El escritor sombra no quita el dedo del renglón, de repente el mundo se acomoda y comienza a mutar descubriéndose otro. Una mañana ¿gris?, se descubre el escritor sombra con una novela bajo el brazo, es el inicio de lo que siempre deseó: ser aceptado en sociedad. Para su fortuna, los años y su obsesión lo han llevado lejos ya de esas banalidades, ahora que lo quieren para eventos sociales, él sólo piensa en seguir escribiendo.
Sus textos hablan de lo cotidiano, su lenguaje es refinado pero cae en diccionario-laroussista. Utiliza la tercera persona porque es tímido.

Después de esto que acabo de escribir no deseo ser escritor sombra…pero uno nunca sabe…

te necesito – angeles azules

Mis pasiones y obsesiones como escritor.

“…qué hueva hablar de lo que a uno le apasiona, sobre las obsesiones tengo muchas: teclado libre de polvo, expresso con 1 sobre de sprenda y 3 de coffeemate, programa de radio Morning become eclectic, crocs y gorra…ahh, de lo más importante: nadie, absolutamente nadie debe dirigirme la palabra hasta que yo diga, ¿ahora sí qué tonteria quieres?”